lunes, 20 de febrero de 2017

EN TORNO AL GÉNERO Y LA SEXUALIDAD

El patriarcado.
¿Qué lugar ocupan las mujeres en nuestras sociedades modernas?
Las mujeres y el mercado laboral.
La violencia contra los mejores.
El turismo y el tráfico sexual.
El feminismo radical.
La teoría Queer.
¿Degrada el porno a la mujer?
¿Cree que la sexualidad ha sido definida por los hombres para satisfacer sus propias necesidades? ¿Cómo sería una sexualidad no masculina?
¿Qué tipo de imágenes pornográficas serían no sexistas y no subordinarían a la mujer?
¿Las nuevas tecnologías hacen inevitable la subordinación de la mujer por medio de la sexualidad?

domingo, 19 de febrero de 2017

FICHA 10.

FICHA 10. CUARTO DE LA ESO.

1.- Realiza los ejercicios de las páginas 98 y 99.
2.-  Realiza los ejercicios de la página 101.

TEXTO PARA TRABAJAR EN CLASE.

"Frankenstein", por Almudena Grandes.

Tengo el corazón en la izquierda y la cartera en la derecha. Cuando era una adolescente rebelde, peleona, un amigo de mi padre solía decirme estas palabras con el mismo tono que habría empleado para acariciar a un gato. La presidencia de Trump me ha devuelto un chascarrillo que entonces me parecía una ocurrencia estúpida y sin gracia. Hoy, sin embargo, no me atrevería a despacharlo tan deprisa, porque encaja tan bien con el signo de la poshistoria —lo que se supone que hemos empezado a vivir, tras lo que se supone que ha sido la muerte de la Historia—, que bien podría convertirse en un lema planetario. Durante las últimas décadas, para desacreditar a la izquierda a menudo se la ha identificado con el corazón, la utopía insensata, la solidaridad ingenua, el sentimentalismo ridículo. Frente al corazón, la cartera. La derecha alardea con una insistencia feroz, machacona, de la eficacia de sus gestores, de su experiencia como capitanes de la economía, de la sabiduría exacta, despiadada, de quienes son capaces de manejar un bisturí, o unas tijeras, sin que les tiemble la mano. Un empresario millonario, dispuesto a manejar el mundo como a una plantilla de trabajadores sin derechos, a quienes puede contratar o despedir a su antojo, representa la culminación más exitosa de este discurso. Donald Trump se ha levantado y ha echado a andar como la criatura del Doctor Frankenstein, sembrando el pánico entre sus muchos padres, que niegan con la cabeza, cada uno en su idioma, mientras repiten en un susurro, no era esto, no era esto. Pues si ahora no les gusta, que se aguanten. Yo sigo teniendo el corazón a la izquierda, tanto que es capaz de saltarse un océano para sincronizarse con el ritmo al que laten todos los corazones mexicanos.

jueves, 2 de febrero de 2017

FICHA 9.




FICHA 9. “Todos fuimos Aylan. Muy pocos quieren ser Samuel”.  Joaquín Prieto. EL PAIS.

Todos fuimos Aylan en septiembre de 2015. El diminuto cadáver de un niño sirio de tres años, descubierto en una de las playas más turísticas de Turquía, horrorizó a muchos europeos y planteó la pregunta de qué podía hacerse para evitar algo semejante. Algún Gobierno, como el de Angela Merkel, dio un valiente paso adelante al abrir las puertas de su país a las corrientes de refugiados que huían de la guerra y de la miseria. Antes y después murieron otras muchas personas ahogadas en intentos parecidos de alcanzar las costas europeas, pero nada pudo superar el magnetismo ejercido por la imagen de Aylan en los medios de comunicación y en las pantallas de móviles.

Año y medio más tarde, otro niño ha muerto ahogado y su cuerpo ha sido descubierto en una playa no menos turística, en este caso de Barbate, en Cádiz. Se llamaba Samuel, tenía seis años y su familia se lo había llevado consigo huyendo de los horrores del Congo. Viajaba en la patera que naufragó dos semanas antes junto con su madre, cuyo cadáver fue encontrado en la playa de Bolonia (Tarifa), según la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía. En este caso, la repercusión ha sido mínima. Extrañeza del alcalde de Barbate por la escasa y tardía información difundida por la autoridad gubernamental —el subdelegado del Gobierno lo hizo el día de autos, pero solo al medio local que cubría un acto—, y algunas concentraciones posteriores de gente contraria al cierre de fronteras. Eso ha sido casi todo. Un niño tan desamparado como Aylan, que interpela a las conciencias lo mismo que los demás ahogados en el Mediterráneo, pero cuya muerte pasa a ser una cifra en el macabro conteo.

Todos éramos Aylan, se dijo retóricamente. Muy pocos quieren ser Samuel. ¿Por qué? ¿La sociedad teme perder su nivel de vida si se deja entrar a más extranjeros o se dedican muchos medios a atenderles? Es verdad que el fortísimo movimiento antiinmigración puesto en marcha por Donald Trump, más el que tratan de impulsar las extremas derechas en Europa y la débil respuesta de la UE, asustan a las opiniones públicas. Pero tienen más razón los que ven otra clave. El cuerpecillo de Aylan fue fotografiado en el lugar donde una suave ola abrazaba la playa y hubo más imágenes del momento en que un policía lo transportaba cuidadosamente entre sus brazos. Por el contrario, del cadáver de Samuel no se dispone de imagen alguna, nada que retuitear ni difundir por Facebook furiosa e indignadamente. Es probable que esa circunstancia explique la diferencia, además de la anestesia que las malas noticias migratorias introduce en la sociedad.

Lo dijo Abdulá Kurdi, el padre de Aylan, que sobrevivió a la tragedia en la que murieron también su hermano Galib, de cinco años, y su madre Rihan, de 35. “Queremos que el mundo nos preste atención para que puedan evitar que esto les ocurra a otros; que ellos sean los últimos”. Desgraciadamente, era un deseo sin futuro. Samuel es la prueba.

1.- Tema, tesis.

2.- Analiza los elementos de la comunicación y las funciones del lenguaje.

3.- Analiza la adjetivación y la sustantivación del texto.

4.- Observa esta clasificación de la oración

                       Atributivas o copulativas


Ese futbolista es muy afortunado.


Predicativas

Activas (sujeto agente)




La policía atrapó al ladrón.




Transitivas




El Tenerife ha fichado a un japonés.




Reflexivas




Andrés se peina.




Recíprocas




Ellos se besan .

Intransitivas



Las ruinas se encuentran en esa montaña.



Pasivas (sujeto paciente)





Pasivas propias (verbo en voz pasiva)





El ladrón es perseguido por la policía.



Pasivas reflejas (se + verbo en voz activa)



Se necesita camarero.
Impersonales
Se vive bien aquí.



Ahora clasifica las siguientes oraciones:

a)      Colón descubrió América.

b)      América fue descubierto por Colón.

c)      Mi tío está contento.

d)      Mi tío llegó cansado.

e)      Luis compró dos helados.

f)       El bebé lloraba.

g)      Se venden naranjas.

h)      Se atiende bien a los clientes.


domingo, 29 de enero de 2017

MARCADORES MÁS USADOS EN ESPAÑOL. PEQUEÑA MUESTRA


MARCADORES MÁS USADOS EN ESPAÑOL



1.            Presentación: ante todo, en primer término, lo primero que…

2.            Adición: y más aún, incluso, asimismo, además, también, cabe añadir, todavía más…

3.            Autocorrección: mejor dicho, dicho de otro modo, quiero decir, o sea, esto es…

4.            Causa: así que, así pues, puesto que, porque, la razón del hecho…

5.            Consecuencia: por tanto, por consiguiente, por eso, por lo cual,  de ahí, de forma que…

6.            Contraste: al contrario, pero, en cambio, no obstante, sin embargo, antes…

7.            Duda: acaso, quizá…

8.            Ejemplificación: por ejemplo, es decir…

9.            Enumeración: en primer lugar, en segundo, luego, después…

10.       Explicación: es decir, mejor dicho, esto es…

11.       Formas de cierre: en resumen, finalmente, por fin…

lunes, 23 de enero de 2017

"Ferrocarril subterráneo", por Valeria Luiselli. EL PAÍS.

La red clandestina de civiles en el sur de Estados Unidos que, en el siglo XIX, se organizaron para ayudar a los esclavos a escapar de las plantaciones se llamaba El ferrocarril subterráneo. Nunca existió tal tren, pero la jerga ferroviaria se usaba como código secreto para operar la red: los esclavos eran “pasajeros”, por ejemplo, y los refugios eran “estaciones”.
Decidí llevarme la majestuosa novela de Colson Whitehead, El ferrocarril subterráneo, para leer durante el lento viaje que hice en autobús este sábado pasado entre Nueva York y Washington, con otras amigas, para participar en la protesta. Por supuesto, no leí ni media línea (la realidad nos superaba). Pero la novela me acompañó como una especie de amuleto. La cargué por las calles atiborradas de Washington, entre pancartas y consignas, entre cientos de miles de caras hermosas y cuerpos plenamente presentes, entre voces que mandaban un mensaje de compromiso con el futuro.
Cuando terminó la marcha —pies hinchados, alma henchida— tomamos un tren en una estación a espaldas de la Casa Blanca. Mientras nos apretujábamos en un vagón, la voz de una operadora daba las instrucciones de siempre: apresurar el paso, no bloquear puertas, etcétera. Se cerraron puertas y el tren reanudó marcha.
Pero luego, rompiendo protocolos, la operadora volvió al micrófono, y dijo: “Señoras, habla la operadora Beard. Sí, beard —la misma palabra que significa pelo facial masculino—. Pero no se rían. O sí, ríanse, porque es ridículo. Pero ahora escuchen. Les quiero decir: llevo años manejando en estos túneles, y nunca había estado tan orgullosa de mi trabajo. Señoras: hoy hicieron historia. Y estoy muy orgullosa de ser parte de esa historia. Quiero decirles: muchas gracias. Lo demás ya lo saben: compórtense, etcétera”.
Tardamos unos segundos en reaccionar a las palabras de la operadora. Pero, poco a poco, irrumpió el alivio de las risas, las gracias, los gritos, los abrazos, los alaridos alegres.
Vienen años difíciles; años tan largos, negros y hondos como los túneles del metro de Washington. Por los pasillos de la Casa Blanca, solitario y desorientado, habrá un cretino dando gritos. Hay que reírse de él, porque es ridículo. Pero hay que escuchar, también. Porque, justo abajo, estará la operadora Beard, pirata discreta de las contracorrientes, manejando su tren. Y ahí, en esas entrañas oscuras del imperio, van a seguir reverberando los ecos suaves de miles de risas, de voces serenas y potentes. Y la operadora Beard estará iluminando el camino a nuestros ferrocarriles subterráneos.


"La estupidez", por Almudena Grandes. EL PAIS.

El matrimonio siempre ha sido mal negocio para las mujeres. Vendidas por sus padres, compradas por sus maridos, su valor todavía equivale, en muchas partes del mundo, al importe de su dote, como si una esposa no valiera nada en sí misma, como si el hombre que la ha escogido tuviera derecho a cobrar por cargar con ella. Más allá de las joyas, los cinturones de oro, las sedas recamadas de los trajes de boda, la recién casada ha sido, tradicionalmente, el mejor negocio para su flamante esposo, una esclava doméstica que trabaja sin descanso, en todos los frentes de la casa, a cambio de su sustento. Esa es también nuestra tradición, y todo lo que hemos conseguido a partir de ahí lo hemos hecho solas, sin ayuda de nadie. Dejar de ser una propiedad de otro para convertirnos en dueñas de nuestro propio destino no ha sido una tarea fácil. Para comprobarlo, basta con repasar la infinidad de chistes, insultos, frases hechas y normas sociales que perpetúan, en el lenguaje y los usos de la vida cotidiana, situaciones que hemos dejado atrás. Un ejemplo frecuente, significativo, es la tendencia a culpar a las mujeres de los defectos de sus maridos. Que cuando un amigo dice, oye, qué raro está Fulanito, ¿no?, el otro conteste, ya, pero no creas, es que su mujer le presiona mucho, o es que su mujer gasta demasiado, o es que su mujer le tiene encerrado, o… Por eso, y porque es igual de injusto, de estúpido, convertir la elegancia de una mujer en una virtud de su marido, me ha irritado tan profundamente la atención que se ha prestado al traje de Melania. Que baste con un color y un par de guantes para comparar a Trump con Kennedy, vía Jackie, es más de lo que estoy dispuesta a soportar. Ahora la estupidez sucede al crimen, escribió Luis Cernuda. Pues eso.

FICHA 8

Cuarto de la ESO. FICHA 8.

Todas las actividades se realizan en tu cuaderno de clase.

Actividades de repaso (puedes usar el libro de texto):

1.- Señala las diferencias entre un texto humanístico y un texto científico.

2.- Señala el núcleo de los siguientes grupos sintácticos y di de qué clase son:

A) Las frutas para la macedonia.
B) Muy cansados después del viaje.
C) Subieron al ático por la escalera.

3.- Distingue si son verdades o falsas las siguientes afirmaciones:

A) La complejidad y la falta de armonía son dos rasgos de la literatura neoclásica.
B) Se llama Ilustración al movimiento intelectual que pretende modernizar a la sociedad a través de la Razón.
C) El Neoclasicismo es el movimiento artístico que reflejó los principios éticos y estéticos de la Ilustración.

4.- Aprovechando los rasgos de la actividad anterior, señala cuáles son los rasgos de la literatura romántica.

5.- Siglos XIX Y XVIII. Vincúlalos a los tres periodos literarios que hemos visto, el Realismo, el Romanticismo y el Neoclasicismo.

6.- Indica la clase de sujeto de cada una de las siguientes oraciones:
A)Antonio Gaudí construyó La Sagrada Familia.
B) Los libros fueron colocados por María Jesús después de la mudanza.
C) Empezar a hacer ruido muy temprano.

7.- Identifica el prefijo de las palabras siguientes: pericardio, audidacta, atípico, analfabeto, archiconocido.

8.- Analiza las siguientes oraciones y señala todos los complementos que encuentres en ellas:
A) Las personas viven felices confían en su destino.
B) El frigorífico está lleno.
C) Mañana por la mañana entrega el cuaderno a tu profesora.

9.- Leamos el texto de la página 88.

10.- Ejercicios de las páginas 90 y 91.

11..- Ejercicios de las páginas 94 y 95.