martes, 27 de septiembre de 2016

FICHA 3. "La educación que necesitamos", por Rafael Díaz Salazar. EL PAÍS.


FICHA 3. "La educación que necesitamos", por Rafael Díaz Salazar. EL PAÍS.
El debate sobre la enseñanza en España no se adentra en la cuestión fundamental: ¿para qué educar? Los informes PISA no ayudan para responder a esta cuestión. La educación es mucho más que instrucción y aprendizaje de destrezas para el ejercicio de una profesión. La obsesión por reorientar la enseñanza desde los requerimientos del mercado laboral y el dominio de las nuevas tecnologías conlleva una amputación fortísima del derecho de aprender a cultivar todas las dimensiones del ser humano desde la infancia. Desgraciadamente se ha consolidado un modelo de enseñanza sin educación.


Seguimos sin aprender la crítica de Herbert Marcuse al hombre unidimensional. El modelo dominante de enseñanza está contribuyendo a reproducirlo. La tecnología desvinculada de la sabiduría es una nueva forma de alienación.

Los empleos del futuro requerirán escuelas que desarrollen la creatividad humana y no servicios educativos para el mercado laboral que, en plena revolución de la robótica, necesitará algo más que cualificaciones profesionales.

El instruccionismo escolar, que da más relevancia a las nuevas didácticas que a la transformación del modelo basado en asignaturas y currículos desgajados de la realidad personal de los alumnos y de los cambios sociales y ecológicos que se requieren en el siglo XXI. es un obstáculo que debemos superar.

La formación de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes es el gran fin de la educación. En El laberinto de la soledad, Octavio Paz afirmó que “toda educación entraña una imagen del mundo y reclama un programa de vida”. Necesitamos un proyecto educativo basado en una imagen ecológica del mundo y un programa de cultivo de la vida interior y de iniciación al activismo ecosocial para la construcción de sociedades más justas y sostenibles. Los contenidos curriculares pueden estar conectados con estas finalidades educativas, como nos lo demuestran las escuelas creativas que existen en España y otros países. ¿Cuándo crearemos un centro estatal que recoja las prácticas educativas innovadoras para contagiar a toda la red escolar con ellas? ¿Qué hacemos para incorporar al profesorado innovador al diseño de una nueva política educativa?


La personalidad bien desarrollada no se posee, se conquista. Necesitamos brújulas educativas para conseguirlo. ¿Dónde podemos encontrarlas? Dirijamos nuestra mirada a las sabidurías ecológicas presentes en culturas morales, en filosofías, en religiones y en antropologías. Sin una gran transformación ecosocial, el siglo XXI seguirá cavando su tumba y ningún capitalismo verde lo salvará. La tecnología y la ciencia operan en el terreno de los medios, no en el de los fines. No bastan para enseñarnos a vivir. Podemos crecer en I+D+i y tener una vida poco sabia, un inmenso raquitismo espiritual, una anemia existencial por falta de nutrientes de sabidurías.

Lo que más necesitamos es encontrar un fin compartido que dé sentido a nuestra actividad en la Tierra. Las sabidurías ecológicas son fundamentales para aprender lo que otorga más humanidad: adquirir una conciencia moral, pensar sobre el sentido de la vida, conocerse a sí mismo, desarrollar el gusto estético, saber utilizar el tiempo para la realización personal y comunitaria, comprometerse en el cambio ecosocial, luchar para acabar con opresiones laborales que precarizan la vida. En definitiva, lograr el buen vivir frente al bien estar y realizar la transición del tener al ser propuesta por Erich Fromm.

Las escuelas y las familias, ¿no tienen nada que decir y hacer sobre estas cuestiones? Afortunadamente existen centros escolares que saben relacionar los grandes temas existenciales con la enseñanza de las matemáticas, la historia, la física, la lengua, etcétera. El arte de educar consiste en saber vincular la transmisión y aprendizaje de conocimientos con la realidad psicológica de cada edad y con el descubrimiento de la implicación personal en la transformación social y ecológica de los países.

La educación del yo interior enraizado en una visión ecológica de la realidad y en la práctica de la autocontención y la solidaridad predispone para la constitución de un yo político implicado en el activismo social. La buena educación es la que aspira a formar personas que vivan la existencia con armonía entre la dimensión interior y la dimensión sociopolítica de su ser, entre el cultivo del arte y la lucha contra el sufrimiento social.

Nos encontramos, como afirma Zygmunt Bauman, en un momento de ceguera moral ante las catástrofes sociales y ecológicas. Necesitamos proyectos educativos que abran los ojos y vinculen el conocimiento con el cese del dolor que asola al mundo.

Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología en la Universidad Complutense y autor de Educación y cambio ecosocial.

1.- Realiza un subrayado de palabras claves y luego realiza un resumen.
2.- Tema y tesis.
3.- Argumentos de autoridad que usa el autor.
4.- Ejercicios de las páginas 12 y 13, 14 y 15.
5.- Ejercicios de las páginas 18 y 19.


domingo, 25 de septiembre de 2016

COMENTARIO SENCILLO DE LA FÁBULA "EL BURRO FLAUTISTA".


EL BURRO FLAUTISTA




(CONTEXTUALIZACIÓN)



"El burro flautista", poema que comentaremos, pertenece al poeta Tomás de Iriarte, nacido en Tenerife en 1750 y fallecido en Madrid en 1791. Es Iriarte una figura importante del periodo cultural denominado la Ilustración, que en España tuvo otras figuras importantes como Samaniego o Leandro Fernández de Moratín. La literatura ilustrada presenta un rasgo esencial que es su empeño por cumplir las reglas clásicas en el arte y un profundo didactismo, del que las fábulas son buen ejemplo. Precisamente en este género literario, que proviene del griego Esopo, destacó Iriarte, aunque las designó “literarias” (sus Fábulas Literarias se publicaron en 1782) pues giraban en torno a las reglas en el arte, y no en la moral, como las de Félix María Samaniego, el otro gran fabulista de nuestro XVIII.



(TEMA Y RESUMEN)



La fábula que analizamos gira en torno al tema de la necesidad de reglas en el arte. La trama narrativa es sencilla: un burro se encuentra una flauta en el prado y tras un resoplido esta suena creyendo él que es un gran artista.



(MÉTRICA y ESTRUCTURA)



El poema está compuesto por versos hexasílabos y presenta una rima asonante en los versos pares. Por tanto, el romancillo es la estrofa elegida por Iriarte. Tras los cuatro versos iniciales, en los que el autor tinerfeño presenta su fábula, los versos siguientes son el núcleo narrativo de toda fábula (que a su vez puede dividirse en las tres marcas tradicionales del cuento folclórico: inicio, nudo y desenlace). Los últimos cuatros versos subrayan la enseñanza que se ilustró con la narración anterior.



(RECURSOS ESTILÍSTICOS)



Al afrontar la estilística de una fábula, nos sorprende la sencillez, rasgo de gran parte de la literatura de este periodo debido a sus propósitos didácticos. De esa manera, no destacan los recursos estilísticos. Por un lado, los encabalgamientos son exigidos por la brevedad del verso usado. Por otro lado, los hipérbatos marcan un ritmo que buscan llamar la atención sobre determinados vocablos. La repetición del verso "por casualidad" señala el tema esencial del poema. Concluimos, por tanto, que la sencillez estilística anuncia el propósito didáctico, y asegura la transparencia comprensiva para los posibles lectores.



CONCLUSIÓN



¿Debe una persona presumir de haber conseguido, en el mundo del arte, algo por casualidad? ¿Es el arte fruto de un trabajo riguroso, siguiendo unas reglas bien definidas? O por el contrario, ¿el arte es inspiración y ruptura de lo establecido como pretendía el Romanticismo? ¿Debe el arte actual ser didáctica? Estas son algunas preguntas que nos asaltan una vez valorado las fábulas y que dejamos sin responder para un posible debate.














viernes, 23 de septiembre de 2016

FICHA 2 DE CUARTO DE LA ESO.


"Burkini", por Leila Guerriero. EL PAÍS.
Se llamaba Soto. Fue mi compañero durante un año en el colegio primario. Mayor que todos nosotros —había repetido varias veces—, era alto, patotero, y podía agarrarte a golpes sólo por mirarlo fijo. Usaba un guardapolvo marrón, diferente del blanco que usábamos todos, porque iba a una institución para chicos pobres —así les decíamos: chicos pobres—. La casa del niño, desde donde lo traían a la escuela con ese guardapolvo que gritaba “soy distinto, soy pobre, quizás soy huérfano”. Vivía en un baldío, cerca de mi casa, en un galpón ruinoso con varios hermanos, la madre y el padre. Los maestros lo odiaban. Era insolente, nunca hacía la tarea, no tenía ni cuaderno. Con cualquier excusa —porque se sentaba torcido o porque llevaba el flequillo largo— lo sacaban de clase y lo mandaban a la dirección. Un día desapareció el bolso de la maestra, y apareció más tarde, escondido en un placar de la portería. Todos apuntaron a Soto, que admitió que lo había hecho, quizás pensando que nada iba a pasar. Pero lo expulsaron. Y así fue como Soto desapareció. Del colegio y del mundo. Supongo que la expulsión fue legal, amparada en las reglas vigentes. Pero fue, sobre todo, una putada. Porque quienes lo expulsaron del colegio no podían ignorar que lo estaban expulsando también de una vida posible. Que lo estaban arrojando al otro lado del muro, a su galpón, a su baldío, cerrándole la puerta sin posibilidades de volver a entrar. Pienso en ese chico mientras miro un burkini y trato de encontrarle diferencias significativas con un traje de neopreno. Las diferencias, claro, son simbólicas, y por tanto las más grandes que puedan existir. Miro esa prenda y pienso cómo somos de sucios, cómo nos amparamos en leyes legalísimas para hacer canalladas abyectas y sacarnos de encima aquello que nos molesta, que nos resulta distinto y, por tanto, insoportable y aterrador.

Recordatorio de cursos anteriores:

A) En la oración subrayada cuál es el sujeto.
B) En la oración "Miro un burkini", ¿cuál es el sujeto? ¿Hay un complemento directo?

ACTIVIDADES

1.- Señala el tema del texto de Leila Guerriero y qué piensa ella sobre el tema señalado (la tesis).

2.- El artículo de Leila Guerriero se puede dividir fácilmente en dos partes, señálalas.

3.- Realiza los ejercicios de las páginas 10 y 11 de tu libro de texto.

4.- Realiza los ejercicios de la página 17.



miércoles, 14 de septiembre de 2016

Lecturas opcionales de cuarto de la ESO. CURSO 2016-17


LISTADO DE LECTURAS OPCIONALES PARA CUARTO DE LA ESO





ALBERT ESPINOSA: Brújulas que buscan sonrisas perdidas, Si tú me dices ven lo dejo todo pero dime ven, Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.



PABLO GUTIÉRREZ: Nada es crucial.



HERMAN MELVILLE: Bartleby, el escribiente



AMOS OZ: La bicicleta de Sumji



BANANA YOSHIMOTO: Kitchen, Tsugumi.



BANANA YOSHIMOTO: Sueño profundo



ANDREA CAMILLERI: La paciencia de la araña,



ANDREA CAMILLERI: Las ovejas y el pastor



MIGUEL DE UNAMUNO: Niebla



IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN: El fin de los buenos tiempos



NICCOLÒ AMMANITI: No tengo miedo



NICCOLÒ AMMANITI: Tú y yo.



NICCOLÒ AMMANITI: Anna.



MANUEL RIVAS: El lápiz del carpintero



ALBERTO MÉNDEZ: Los girasoles ciegos



MERCEDES PINTO: Él



MIGUEL DELIBES: El camino.



DYLAN THOMAS: En casa de abuelo.



JOSÉ LUIS SAMPEDRO: La sonrisa etrusca



ANA MARÍA MATUTE: Los soldados no lloran de noche, Fiesta al Noroeste



EDUARDO MENDOZA: El misterio de la cripta embrujada, El laberinto de las aceitunas



CAMILO JOSÉ CELA, La familia de Pascual Duarte



BARICCO: Seda



HERMANN HESSE: Bajo las ruedas



HERMAN HESSE: Siddhartha



ARTHUR CONAN DOYLE: El sabueso de los Barskerville



ALESSANDRO D´AVENIA: Blanca como la nieve, roja como la sangre



JUAN JESÚS PÉREZ GARCÍA: Sándalo y rapsodia



EDUARDO MENDOZA: Sin noticias de Gurb



SALINGER: El guardián entre el centeno.



PEDRO MAESTRE: Matando dinosaurios con tirachinas.



FELIPE BENÍTEZ REYES:  Los libros errantes



HEMINGWAY: El viejo y el mar..



SERIE BLUE JEANS:  ¡Buenos días, princesa!



LAURA ESQUIVEL :Como agua para chocolate.



JOHN STEINBECK :La perla.  

jueves, 12 de mayo de 2016

"Piel de bote", por Luz Sánchez-Mellado

La llevo siempre en la botica del bolso por si los imprevistos, junto al Omeprazol antiácido, el Paracetamol antimigrañas y el Lorazepam por si los ataques de pánico. Una tontería, una ampollita de nada, un chutecillo de autoestima y, además, me quito cuando quiera. Un par de mililitros de un mejunje que venden a precio de uranio enriquecido y que, aplicado sobre lo que queda de tu jeta al final de la jornada, te plancha el cutis un par de horas extras. Efecto flash, le llaman. Y te deja flasheada, en efecto. Te lija las patas de gallo, te difumina el código de barras, te deja cara de estupefacta y, para cuando la piel acaba de chupárselo, el espejo te dice que pareces cinco minutos más joven y te vienes arriba tú solita, que ya vendrá la cuesta abajo. Ilusiones ópticas, pero de ilusión también se vive.
El Instituto Tecnológico de Masachussets ha inventado una especie de film como el de cocina, perdón, una “piel artificial rejuvenecedora” a base de no se qué polímeros que, aplicado sobre el rostro, te quita 20 años de encima durante 24 horas. Pues vale. Otra droga a la droguería. Si ya estábamos las rubias y los morenos de bote, los yonquis de la imagen podremos además ser jóvenes de bote si nos llega para comprar la dosis. En los días en que los mercachifles nos venden chicas con dos pies derechos porque así queda más mono y vamos nosotros y se las compramos, los males sin demanda pueden esperar sentados a que alguien los investigue. El problema es que, por muy de seda que nos luzca el pellejo, al final del día somos eso: monos una pizca más evolucionados que los de National Geographic. Sudamos, sufrimos, envejecemos y, cuando nos quitamos los parches, nos quedamos desnudos, ateridos y solos. Nada nuevo pues bajo la lluvia de mayo. Lo de la piel de plástico fino ya lo cantaba Radio Futura el pasado milenio. Y lo del muro de metacrilato que no nos deja olernos ni manosearnos, Kiko Veneno.

miércoles, 11 de mayo de 2016

"iPhone" por Leila Guerriero. EL PAÍS.

Nunca un cadáver célebre nos había durado tan poco. En septiembre de 2015 Aylan Kurdi apareció ahogado en una playa turca después de que su familia intentara huir de Siria. Ese día se ahogó también su hermano Galip, de cinco años (y la madre de ambos), pero no hubo fotos, así que el cuerpo de Aylan Kurdi —tres años, la cara hundida en el agua— fue la víctima propiciatoria que necesitaba la mala conciencia del mundo para ¿despertar? En todo caso, se adormeció otra vez muy rápido. Pasamos de las promesas de recibir inmigrantes a carradas en septiembre de 2015, al pacto firmado en marzo entre Europa y Turquía que —con idas y vueltas— propicia expulsiones masivas y la construcción de corrales —corrales— de refugiados en ese país a cambio de 6.000 millones de euros. Parece mucho dinero, pero no hay que reparar en gastos cuando se trata de preservar a la civilización del avance de los bárbaros. En los largos días de la corta muerte de Aylan Kurdi, uno de los argumentos con los que se justificó la publicación de la foto fue: “Puede ser el hijo de cualquiera de nosotros porque no está disfrazado de ninguna etnia rara. Está totalmente occidentalizado: un niño con unos ‘shorts’, una camiseta, pelo corto. Podría ser el hijo de cualquier europeo”. Disfraz, etnia rara, occidentalizado. Cruda, simple como el miedo, la frase resumía todo: Aylan era un muerto tan conmovedor porque era un muerto normal. En cambio, todos esos seres disfrazados de etnias raras que ahora intentan sortear la frontera, aunque estén muy vivos, no lo son. ¿Alguien recuerda esa palabra que nos gustaba tanto: globalización? ¿Se sabe qué fue de ella? Quizás si El Corte Inglés lanzara una oferta del tipo “Adopte un refugiado y le regalamos un iPhone”, la gente lograra entusiasmarse y podríamos, aún, recuperarla. A la palabra. A la gente no.